Alexia Putellas, capitana del Barcelona, participó en una videollamada con un nombre de usuario que hacía visible su dorsal, el 11. Se mostró relajada y cómoda frente a la cámara. Tiene 32 años, está cerca de alcanzar los 500 partidos con el club y sigue siendo una figura central dentro del equipo.
Hace pocos días presentó junto a Nike una línea personalizada de botas y ropa en la que se fusiona la A de su nombre con el número 11 formando un símbolo semejante a una corona, en referencia a su apodo 'La Reina'. Esa colección se agotó prácticamente en 24 horas. En lo deportivo, el Barça se proclamó hace poco vencedor de la Supercopa de España frente al Real Madrid, y este jueves se volverán a enfrentar en los cuartos de la Copa de la Reina (21:00 CET, Teledeporte).

En cifras, la jugadora destaca: está a punto de firmar medio millar de partidos con el Barça, se encuentra a pocos goles de convertirse en la segunda máxima goleadora histórica del club tras Lionel Messi y es la máxima realizadora en los clásicos, con 11 tantos.
El 11 representa para ella algo más que un número: desde pequeña se sintió atraída por jugadores zurdos y por esa tradición, y nunca le interesó la disputa por el 10; el 11 le parecía siempre el indicado. Además, tiene para ella una carga simbólica por ser el número de jugadores que forman un equipo.

Sobre su identidad profesional, afirma que lo que se ve en el campo es fiel a quién es: pasión por el trabajo cotidiano, convicción de que aún puede mejorar y disfrute del proceso competitivo. Reconoce que este es uno de los mejores momentos de su carrera, aunque confía en que lo mejor aún está por venir.
Físicamente se siente afortunada: las lesiones la están respetando, lo que le da continuidad. Para mantener la constancia a lo largo de los años destaca la necesidad de amar ese esfuerzo diario; sin esa pasión la práctica se volvería aburrida.
Como capitana subraya que la cohesión del vestuario es fruto de un trabajo prolongado, con exigencia y compromiso construidos por muchas personalidades y líderes. De ahí surge un equipo que se siente cómodo en la exigencia y que ve la presión como un privilegio, lo que genera un ambiente laboral positivo.

Coincide con Claudia Pina en que la unión es clave: el fútbol es un deporte colectivo y las habilidades emocionales hacia la compañera de al lado son imprescindibles. Cuantos más esfuerzos se sumen hacia un mismo objetivo, mayores posibilidades de éxito.
El vestuario ahora incluye muchas jugadoras muy jóvenes y eso le resulta especialmente atractivo. Le interesa cómo piensan las nuevas generaciones y habla mucho con ellas. La mezcla entre la experiencia de las más veteranas y las ideas frescas de las jóvenes es, según ella, algo muy bonito que está ocurriendo en el equipo.
En algunas jóvenes reconoce la inocencia que ella tenía a los 18: en la carrera hay momentos de desánimo por lesiones o rachas negativas, pero superarlos devuelve a la pureza del motivo por el que empezaste a jugar. Esa conexión une generaciones.
Fuera del campo cada una tiene su carácter; dentro, todas son exigentes. Comenta que las jóvenes le aportan una faceta más cariñosa y desinhibida, aunque mantiene la exigencia en el juego. Respecto a las bromas en el vestuario apunta que el humor de las nuevas generaciones es distinto, pero ella lo disfruta y se lleva bien con todas.
Su contrato está vigente hasta el verano de 2026, con una temporada opcional adicional. Agradece los elogios de compañeras como Patri Guijarro, que declaró no imaginarse un Barça sin ella, pero recalca que el club es mayor que cualquier jugadora y seguirá adelante con cambios en la plantilla.
En suma, Alexia transmite tranquilidad y confianza: centrada en los objetivos del equipo, disfrutando del día a día y con la ambición de seguir mejorando como jugadora y como referente dentro del vestuario.

